Jump to content

Divagues de una Domme


Recommended Posts

Un texto de hace cinco años que sigue vigente y que me recuerda quien soy...

Hace varios meses que vengo meditando mucho sobre el BDSM y en especial la FemDom actual y su incidencia en mi. Obviamente hay cosas con las que no comulgo pero eso carece de importancia, que no comparta no quiere decir que no respete las opciones y decisiones ajenas. La cavilación no viene por ahí, si no más bien por lo que nos lleva a cada uno a elegir este camino y mantenernos en él o al menos así comenzó.

Quizás la culpa de la necesidad de pensar en todo esto la tengan los sumisos de mi pasado que cumplían las expectativas (si no completamente, sí en gran medida) y ahora busque encontrar algo similar sin aproximarse siquiera y esa ausencia de compatibilidad, de concordancia, me haga divagar un poco (esta bien, un poco más que poco).

De un tiempo a esta parte los que llegan hasta mí, son hombres con fantasías de sodomía o pegging, que encuentran en la “sumisión” la manera de acceder a ello de un modo no se si más fácil pero sí con menos carga de culpabilidad, siendo la “sumisión” un modo de vencer tabúes. Por otro lado también hombres con fantasías trans o crossdresser y que su vez encuentran en la “sumisión” lo mismo. En la amplia mayoría de los casos ambas fantasías (anhelos, deseos o necesidades, como quieran llamarles), coexisten.

Haciendo la pregunta invariable de que significa para ellos la sumisión y la entrega, no hay una respuesta clara, quizás ni siquiera haya respuesta porque en muchos casos, si no en todos, lo importante no es la entrega. Por ahí se saben el versito de que los deseos de la Domme van por delante de sus propios deseos, que el placer de su Ama es su propio placer y bla bla… pero al cabo de un ratito de charla ya entiendes que eso es una frase hecha y que lo que realmente importa son sus deseos y tu eres, si acaso, el instrumento para lograrlo.

Este tipo de sumiso no es lo que busco, no es lo que anhelo y no es lo que me excita o completa en ningún sentido (más allá de que las prácticas en sí si lo hagan). Es todo lo contrario, diría que lo he visto tanto de un tiempo a esta parte que lo que me genera es un gran rechazo y me cuesta bastante ayudar como siempre lo he hecho por eso mismo.

Y este es otro de los motivos de esta reflexión, porque siempre he tratado de ayudar a todo nuevo bdsmero que se me acerca, sin importar el rol, para hacer lo que en su momento otros hicieron por mí y el rechazo se transforma en hastío y termino siendo injusta, algo con lo cual no me siento bien.

El encuentro con este tipo de características en los sumisos con los que he tenido contacto, me hace pensar que la sumisión viene a ser la herramienta, la vía, el camino hacia lo que quieren o fantasean y no la meta en sí. Y aquí es donde me detengo a cavilar más profundamente sobre el asunto.

Seguramente todos aterrizamos acá por el mismo motivo de fondo, buscando hacer realidad ciertas fantasías (o necesidades) y encontrando en las relaciones D/s o en determinada práctica, el camino adecuado.

Miro para atrás y me pregunto por qué me alejé de la vida vainilla y por qué elegí el rol dominante, ¿es la Dominación el camino, la herramienta, la vía para alcanzar una meta que no es la Dominación en sí misma? Me respondo que lo que me llevó hasta estas elecciones, es mi necesidad de control, de estar a cargo, mi necesidad de sentir que el otro está dispuesto a vencer sus propias limitaciones con tal de complacerme, el subidón que provoca el saber a alguien dispuesto a estar a la deriva de tus caprichos, necesidades y antojos. Lograr que un hombre pueda sentirse indefenso y expuesto frente a mí a la vez que fuerte, valiente y orgulloso de ser quien es.

Pero esto no responde si es la meta o el camino, ambos, o si importa siquiera.

¿Y entonces cuales son las conclusiones de todo este entuerto?

En principio que ninguna de mis reflexiones me llevará a abandonar mi vida bdsmera, porque considerarlo sería mentirme a mi misma, es algo que tengo incorporado y que es parte de mi, no lo puedo abandonar, no puedo cerrar esa etapa y seguir adelante (intenté probar otras cosas y mi yo real salió a relucir enseguida), pero tampoco soy tan ingenua como para pensar que puedo llegar a adaptarme a cualquier evolución de las prácticas o el entorno, sin su esencia las cosas pierden el sentido y sin aquello que me hizo quedar atrapada en este mundo, esto sería tan vacío e inapropiado como la vida vainilla de antes. Por lo tanto, fiel a mi esencia, como siempre.

Y entonces surge otra conclusión, que siendo fiel a mi esencia, ayudar, orientar, brindar los pocos conocimientos que he sabido recoger a lo largo de los años es también parte de mí, los cambios del entorno no deberían influenciar en eso, así que de vuelta a compartir con los demás.

Nunca he ayudado o he estado a “disposición” para consultas, para despejar dudas o para dar mi opinión apuntando a seducir, conquistar o atraer a ningún sumi (tampoco con los ojos cerrados por si algo hace clic, ser hipócrita no está entre mis defectos), pueden dar fe de eso la infinidad de ellos, de ambos sexos que se me han acercado a lo largo de todos estos años, algunos que aún están en la vuelta (incluso con otros roles :P) y algunos que desaparecieron hace mucho tiempo. Entonces que no comulgue con sus formas de ver esto no quiere decir que no pueda seguir aportándoles desde mi lugar, ese rechazo que siento es cosa mía y debo aprender a lidiar con ello.

¿Por qué estoy compartiendo mis cavilaciones y conclusiones con ustedes?

Fuera de que porque puedo y porque se me da la gana, porque pienso que a veces nuestros divagues pueden ayudar a otros en sus propios derroteros mentales.

Suscribo en gran medida lo que dices. Sobre todo en la distinción entre el verdadero sumiso y el que se acerca a una Domme con la idea de cumplir sus fantasías de pegging, feminización y/o humillación. Los segundos son la inmensa mayoría

×
×
  • Create New...